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El tema abordado resulta muy pertinente para pensar los desafíos actuales de la formación universitaria del profesional de la Comunicación, especialmente en un contexto marcado por transformaciones tecnológicas, sociales y educativas. Es valioso que la investigación destaque la necesidad de articular docencia, investigación, prácticas preprofesionales y vinculación con la sociedad, porque estos procesos permiten una formación más integral, crítica y comprometida con la realidad. Además, el enfoque desde la experiencia de la Universidad Estatal Península de Santa Elena aporta una mirada contextualizada y necesaria para fortalecer la calidad académica. Les invito cordialmente a revisar mi propuesta investigativa, ya que puede dialogar con este estudio en futuras investigaciones sobre formación comunicacional, competencias digitales, pensamiento crítico, fact-checking, inteligencia artificial y responsabilidad social universitaria.
Felicito a los autores por este interesante estudio, que pone sobre la mesa una reflexión necesaria sobre cómo estamos formando a los futuros profesionales de la Comunicación. Considero muy valioso que se destaque la importancia de integrar la docencia, la investigación, las prácticas preprofesionales y la vinculación con la sociedad, ya que la formación universitaria debe ir más allá de la adquisición de conocimientos y contribuir al desarrollo de profesionales capaces de comprender y transformar su realidad. En mi opinión, fortalecer competencias críticas, éticas e investigativas es fundamental para responder a los desafíos de un mundo cada vez más dinámico y digital. A partir de esta investigación, me surge una inquietud: ¿qué acciones consideran prioritarias para que las universidades logren adaptar sus modelos de formación a las nuevas demandas tecnológicas sin perder de vista el compromiso social que caracteriza a la profesión comunicacional?
La ponencia aborda una problemática de innegable relevancia para el campo de los estudios en comunicación en América Latina, particularmente en el contexto ecuatoriano. La propuesta de superar visiones fragmentadas mediante una concepción pedagógica integradora resulta pertinente y necesaria, especialmente cuando se articula con categorías como el pensamiento complejo, el aprendizaje significativo y la responsabilidad social universitaria. Valdría la pena profundizar en la tensión que existe entre la lógica de formación por competencias -vinculada a los requerimientos de los Reglamentos de Régimen Académico y los mecanismos de aseguramiento de la calidad- y el desarrollo de un comunicador con capacidad crítica, reflexiva y comprometida con la transformación social.
Un aspecto que merece mayor desarrollo es la articulación entre la práctica preprofesional y la vinculación con la sociedad. En los estudios de comunicación, esta relación no debería limitarse a una dimensión instrumental, sino constituirse en un espacio de producción de conocimiento situado. La experiencia de la Universidad Estatal Península de Santa Elena, inserta en un territorio con características socioculturales particulares, ofrece una oportunidad valiosa para construir modelos formativos genuinamente contextualizados, que dialoguen con tradiciones latinoamericanas como la comunicación popular, la comunicación para el desarrollo y los estudios culturales regionales. Incorporar esas perspectivas, junto con metodologías participativas que otorguen a los estudiantes un rol más activo en la construcción del diagnóstico formativo, fortalecería la coherencia epistemológica de la formación académica y profundizaría su contribución al campo.
Felicitaciones Gregory, la investigación es un llamado de atención necesario para la educación superior en Ecuador, nos recuerda que el verdadero valor de las facultades de Comunicación no radica en la infraestructura tecnológica o en los laboratorios de última generación, sino en la capacidad de formar profesionales con un criterio ético, investigativo y estratégico capaz de orientar los procesos de transformación social del país.
Aprovecho en consultar ¿el modelo educativo analizado en la UPSE se inclina hacia la formación de un profesional general con alta capacidad crítica y estratégica, o hacia un perfil hiperespecializado?